Winters aquí y allá: Nuestros gobernantes

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Para los políticos de este país, el pueblo es sólo un conjunto de votos necesarios para alcanzar el poder. Para lograr esos votos, nuestros políticos investigan qué es lo que la gente quiere, y eso ofrecen aunque estén más que seguros de que no tienen forma de cumplir sus promesas. Investigan que es lo que a esas “voto-personas” les gusta escuchar, para inspirarse en las tribunas cual tenores en óperas baratas, que siempre terminan como las obras de Shakespeare, en tragedias. Es el país que menos medidas ha tomado para enfrentar la epidemia del Sida. Es el que pese a existir una vacuna contra la meningitis, la enfermedad que mata a miles de niños norteamericanos, no la utiliza, porque fue inventada en Cuba, país con el que nuestros gobiernos han sostenido obsoletas hostilidades. Estados Unidos es el país que más droga consume en el mundo, representando el mayor negocio mejor pagado para los traficantes de ese flagelo, y el que menos acciones serias toma al respecto, si se compara lo que se invierte en defensa con lo que se invierte en combatir el narcotráfico en el país. A nuestros políticos no les interesan esos temas, porque los que quieren proteger al mundo del calentamiento global, son los ambientalistas, y estos son muy pocos, y apoyándolos se pierde el apoyo de sectores industriales poderosos, que aportan mucho dinero con que conseguir más votos; porque los enfermos de Sida no tienen fuerzas para ponerse de pie e ir a votar, y los niños que mueren de meningitis no tienen derecho al voto porque son menores de edad; así mismo los que consumen drogas, son fácilmente manejables para que voten por ellos, sobre todo, si se les ofrecen las posibilidades de obtener recursos provenientes de los programas de ayuda que ellos utilizan muchas veces para sostener sus adicciones. A los políticos de este país no les interesa que haya un orden internacional que establezca muros de contención para evitar las guerras, porque estas son los mecanismos necesarios para las grandes empresas que proporcionan recursos para las campañas, obtener materia prima de otros países, o convertir a estos en consumidores penitentes de lo que ellas producen. Por eso este país, invierte billones de dólares en armas, cuando el mundo clama a grito que éstas ya no debían existir. Muchos norteamericanos, sino la mayoría, piensan que nuestros políticos hacen lo mejor por el pueblo norteamericano, y no se dan cuenta de que los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York en septiembre del 2001, que dejaron cerca de tres mil muertos son la muestra de todo lo contrario, de que nuestros políticos actúan con irresponsabilidad en el mundo, sin importarles que sea el pueblo norteamericano el que sirva como escudo a sus acciones. Si nuestros políticos gobernaran para servir realmente al pueblo norteamericano, no utilizaran el dinero que paga el pueblo de impuestos para enviar a nuestros jóvenes adolescentes a matar y a morir en guerras en tierras extranjeras. En conflictos en los que no está envuelta de ninguna manera la defensa del país y mucho menos el patriotismo.  No se negaran a proteger la vida del planeta, con tal de defender los intereses de las compañías que financian sus campañas. Actuarían en función de lo que beneficia a todos los habitantes del país, no a determinados grupos de poder. Habrían adoptado las medidas pertinentes en los años 80 para evitar la epidemia del Sida. En aquellos años, durante el gobierno de Ronald Reagan, el gobierno no obligó a los bancos de sangre a examinar o eliminar sus recursos almacenados para evitar el contagio. Si se interesaran por el bienestar de los niños norteamericanos, permitieran el uso de la vacuna contra la meningitis, en vez de dilatar su aplicación para dar tiempo a que los laboratorios norteamericanos, encuentren una y no comprar la que hace años inventó Cuba, mientras, miles de niños mueren cada año a causa de la enfermedad. Si realmente sirvieran al pueblo que los elige, no mintieran como lo hacen mediante el manejo de los medios de comunicación, para justificar sus acciones en favor de ellos mismos y en detrimento del país. Si a nuestros políticos no les preocupa el propio pueblo americano ¿Les puede preocupar lo que ocurra a la gente de otros países?  ]]>

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